A menudo la única mirada que le damos a una etiqueta es a las calorías totales. Hay una forma más simple y más útil de leerla — sin ser nutricionista y sin memorizar nada.

Empieza por el tamaño de la porción

Antes de mirar cualquier número, revisa a cuántas porciones corresponde el paquete. Un snack puede decir "150 calorías" — pero esa cifra es por una porción, y el paquete puede traer tres. Es el error más común al leer una etiqueta, y el más fácil de evitar.

Los sellos negros dicen más que la lista completa

En Chile, los sellos "ALTO EN" (azúcares, grasas saturadas, sodio, calorías) resumen en un vistazo lo que antes había que calcular a mano. Un producto con dos o tres sellos no es necesariamente "malo" para comer una vez — pero si aparece todos los días en el carro del supermercado, vale la pena tener una alternativa con menos sellos a mano.

La lista de ingredientes está ordenada por cantidad

Los ingredientes se listan siempre de mayor a menor peso. Si el azúcar —o alguno de sus más de cincuenta sinónimos: jarabe de maíz, dextrosa, maltodextrina— aparece entre los primeros tres, ese producto tiene más azúcar que casi cualquier otro ingrediente individual, aunque el nombre del envase no lo sugiera.

Azúcares totales no es lo mismo que azúcares añadidos

No es lo mismo el azúcar que una fruta trae de forma natural que el azúcar que se agrega durante el proceso. Cuando la etiqueta separa "azúcares totales" de "azúcares añadidos", el segundo número es el que conviene vigilar.

No hace falta memorizar nada

La etiqueta no es un examen. Con mirar el tamaño de la porción, los sellos negros y dónde aparece el azúcar en la lista de ingredientes, ya tienes la mayor parte de la información que importa para decidir con más criterio en el pasillo del supermercado.

En la Cafetería Aktiva evitamos este problema por la razón más simple: ingredientes reales, sin etiquetas que descifrar.

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