Un error frecuente en climas fríos como el nuestro es pensar que la hidratación solo importa en verano. Es al revés. El frío y la sequedad del aire de la Patagonia deshidratan más fácil, no menos. Solo que no se siente.

Por qué el frío engaña

Con calor, el cuerpo manda una señal clara: sed. Con frío, esa señal se atenúa, aunque la pérdida de líquido siga igual — por la respiración, que en aire frío y seco exhala más vapor del que se cree, y por el esfuerzo físico en sí mismo. El resultado: terminas una clase de Indoor Cycling o Cross Training sintiendo que "no sudaste tanto", y aun así estás más deshidratado de lo que percibes.

Qué hacer

No esperar a tener sed. En invierno, llega tarde. En sesiones más largas o intensas, los electrolitos reponen lo que se pierde por el esfuerzo — no solo el agua. Y la hidratación empieza antes de entrenar, no después: llegar ya deshidratado a una clase reduce el rendimiento desde el primer minuto.

Una particularidad de vivir aquí

El viento constante de Coyhaique suma otra variable — acelera la pérdida de humedad de la piel y las vías respiratorias. Quien entrena al aire libre en el Patio de la Conexión, sobre todo en los meses más secos, debería prestarle más atención a esto, no menos.

La regla es simple: en Coyhaique, la falta de sed no garantiza que estés bien hidratado. Toma agua igual.

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